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EL BOTOX O TRATAMIENTO CON TOXINA BOTULÍNICA.

lunes, 8 de junio de 2015

Volvemos a hablar del tratamiento estético más realizado en el planeta: la aplicación de la toxina botulínica para la reducción de las arrugas de expresión.

Desde hace una docena de años aproximadamente se aprobó el uso de la toxina botulínica en la medicina estética para el tratamiento de la hiperactividad de los músculos de la mímica facial que ocasionan arrugas profundas en entrecejo, frente y región periocular.

La compañía farmacéutica ALLERGAN fue la primera en sintetizar la substancia farmacológica y le dio el nombre “Botox” para uso hospitalario. Se ha empleado en Neurología para tratamiento de enfermedades que cursan con hiperactividad muscular o espasticidad (como tortícolis, blefaroespasmo, vejiga neurógena…).

Allergan comercializó el Botox para uso estético con el nombre comercial de “Vistabel”. Otra compañía llamada Galderma comercializa el botox con los nombres de “Disport” para uso hospitalario y “Azzalure” para uso estético.

El tratamiento con botox es de gran uso ya que su efecto es predecible (o causa-efecto) y en ocasiones con resultados espectaculares: en aquellas personas que presentan hiperactividad marcada con arrugas moderadas (habitualmente personas entre los 35 y 50 años). Se puede realizar en cualquier época del año y no produce ningún efecto secundario, tampoco inflamación o moratones en los puntos de inyección, siempre y cuando sea empleado con pericia (manos expertas) y buen conocimiento anatómico. Por tanto es ideal para realizarlo en verano ya que, aunque estemos expuestos a intensa luz no contraeremos los músculos que ocasionan las arrugas.

La duración del efecto es de 5 a 6 meses y entonces los músculos recobran su actividad normal. Tras una media de 5 a 6 tratamientos los músculos sufren un proceso de agotamiento y se conseguirá una reducción más permanente de las arrugas. 











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